Martín Tanaka de la República nos ofrece un vistazo al resultado del referendum del último domingo en Venezuela, el por què Chavez ganó esta nueva consulta a tan solo dos años de haberla perdido y el duro camino que tendrá que recorrer la oposición para derrotarlo en las próximas elecciones presidenciales.Dilemas de la oposición en Venezuela
Por Martín Tanaka
Hugo Chávez ganó el domingo pasado el referendo por el cual se aprobó la enmienda constitucional que le permitirá reelegirse indefinidamente, con el 54.4% de los votos; el “No” obtuvo el 45.6%, aproximadamente. Chávez ya anunció su “precandidatura” a las elecciones de 2012, y el inicio del “tercer ciclo de la revolución bolivariana” de 2009 a 2019. Es decir, a los diez años que ya lleva en el poder, pretende sumar diez más, con su cuarta postulación a la presidencia.
Debemos recordar que esta enmienda se realizó a pesar de que en diciembre de 2007 se llevara a cabo un referendo de reforma constitucional que también intentó aprobar la reelección, y que fue rechazado por el 50.7%, frente al 49.2% de los votos que obtuvo el “Sí”. Después de los resultados Chávez aceptó la derrota y comentó “por ahora”. ¿Por qué Chávez ganó ahora habiendo perdido antes? Algunas claves: su gobierno se ha beneficiado de un importante crecimiento económico y de políticas distributivas, los efectos de la crisis internacional y de la caída de los precios del petróleo todavía no se sienten, y el tono de la campaña del referendo aprobado fue mucho menos ideológico que el anterior.
Para adelante me parece claro que el gobierno continuará por el camino que ha seguido hasta ahora: el de buscar fortalecer un poder personalista, centralizado, sin contrapesos, apelando a la construcción de un importante apoyo popular mediante el uso de los recursos del Estado. Un régimen autoritario apoyado por el pueblo, expresado de manera plebiscitaria, no institucional.
¿Qué le queda a la oposición? De un lado, está el camino del desconocimiento de la legalidad del régimen, la denuncia, la movilización desde fuera del sistema. Se trata de un camino que puede ser principista, pero improductivo. Si no se tiene la fuerza suficiente como para imponer condiciones, este camino lleva a la marginalidad política. De otro lado, está la opción de batallar dentro de las reglas que impone el régimen, aprovechar todos los espacios, no olvidando la importante cantidad de votos que obtuvo el “No” el domingo pasado, aunque con esto se convalide y legitime en los hechos la legalidad vigente. A la oposición no parece quedarle otro camino que este. Su gran problema será cómo enfrentar las elecciones de 2012; bien visto, es más fácil ganarle a Chávez en un referendo, con la oposición unida, que en una elección presidencial, en donde la oposición tiende a la dispersión. Además, se enfrentarán un líder con todos los recursos del poder a su disposición, y algún o algunos candidatos cuya construcción como alternativa es todavía precaria.
Lo importante es que Venezuela deje un escenario como el actual, en el cual el Congreso, por ejemplo, como resultado de lógicas abstencionistas que primaron en las elecciones de 2005, tiene una mayoría oficialista aplastante, y pase a una dinámica más equilibrada. El 45% de los venezolanos que no simpatiza con la reelección indefinida de Chávez todavía no tiene propiamente representación.




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