Elegí este comentario como el mejor del día porque es distinto a los demás, porque en medio de tanto cuestionamiento a la propuesta de García para que Beteta sea el contralor, aparece Juan Carlos Valdivia del Diario Correo para hacernos dar cuenta que estamos hablando mal de alguien cuya experiencia no conocemos, a quien no hemos escuchado, que no sabemos sus virtudes, pero que lo descartamos porque aparentemente tiene tres defectos. El primero: ser hijo de Aprista, ¿y? Acaso todos los hijos de apristas, fujimoristas e incluso de terroristas ya están descartados de plano para asumir funciones públicas. Segundo: Es amigo de Luis Carranza: bajo la misma lógica ¿Toda la promoción de economistas graduados en la PUCP junto a Carranza no tienen la integridad moral para ser contralores? Tercero. Su cercanía a Chile. En este sentido la xenofobia tonta nos lleva a criticar algo que debería ser elogiado, porque para ningún peruano es fácil destacar en el extranjero, y el señor Beteta lo hizo en un país con profesionales de primer nivel y asumiendo cargos de importancia.Por último y no obstante estar de acuerdo con el comentario de Valdivia, debo decir que siempre se cuestiona cuando un cargo público es asumido por una persona cercana al gobierno, y si bien no es la manera correcta de acceder a una plaza , podríamos pasar por alto el hecho porque en última instancia se entiende que un partido que accede al poder debe trabajar con gente de confianza, sin embargo el cargo de contralor al tener una imagen fiscalizadora no debe , bajo ningún punto de vista, ser propuesta por el presidente, no solo porque es cierto que esto se presta a suspicacias ya que existiría una suerte de juez y parte, sino porque el que asuma el cargo estará ahí por 7 años, con lo cual y nuevamente deambulando en las especulaciones podría convertirse en un guardaespaldas del gobierno saliente y una piedra en el zapato del siguiente.
Opinión irresponsable
La ligereza con que se cuestiona al nominado Edmundo Beteta sin siquiera haberlo escuchado, la forma cómo se analiza una triunfadora película que ni siquiera se ha transmitido en el país, las declaraciones de asesores de ministros basados en sospechas muestran la poca seriedad no sólo del debate público, sino de los medios que dan cabida a suspicacias y sospechas, sin asidero alguno.Conocí a Edmundo Beteta hace largos años, y vuelvo a enterarme de él a raíz de ser nominado por el presidente de la República para el cargo de Contralor. Tiene las características, que se forman en esas primeras dos décadas de vida, que harían de él un excelente Contralor: estudioso, responsable, pero por sobre todo, un hombre de bien. Supongo que el paso de los años puede haber cambiado algunas ideas, pero no la esencia de la persona. ¿Cómo entonces congresistas lo cuestionan sin siquiera saber algo sobre él?Es que es fácil generar cuestionamientos sin fundamento, que permiten ganar titulares. Si usted le pregunta a uno de estos congresistas por qué se oponen al nombramiento de Beteta, dirán que es cercano a Carranza o al APRA. ¿Cuál es la prueba que sustente ese dato? Dicen ahora que su padre fue funcionario del primer gobierno aprista. Estoy seguro de que, por ejemplo, al congresista Lescano no le gustaría ser juzgado por lo que hizo su familia.Pero también hay que cuestionarse el papel de los medios de comunicación, ¿pueden los medios publicar opiniones que no se sustentan en ninguna prueba? ¿Es lícito que un congresista cuestione a una persona sólo porque no fue su promovido? ¿Es posible que los ministros den declaraciones sobre temas tan sensibles como los precios de productos de consumo basados en cálculos hechos en su cabeza?Nuestra clase política se desprestigia por su poca preparación y porque han aceptado que es mejor generar conflictos, pues ello da titulares, antes que hacer análisis o propuestas serias. Así estamos.




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